Me niego a que mis hijos sean robotizados

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Hace tiempo que no escribo, y no pensaba hacerlo hasta no tener mi nueva imagen terminada para poder presentarla (estoy haciendo algunos cambios en mi vida y en mi blog), pero no me lo puedo guardar, tengo que contaros esto.

Ayer me llamó la maestra de mi peque y me dijo que esto no podía seguir así, que el niño se estaba portando fatal, que pegaba a los otros niños, que no se lo llevarían a las excursiones que hacían (que por cierto no hacen), etc.

Conozco a mi hijo, sé cuando pega y cuando no, sé que cuando se siente amenazado o tiene miedo, responde pegando y es algo que estoy trabajando desde casa. Pero tratar a todos los niños como si fuesen iguales me parece tan absurdo. Castigarles sin más, ¿por qué? no sería mejor que le enseñase qué tiene que hacer en lugar de pegar. ¿Cómo gestionan las emociones en clase? ¿conocen a sus alumnos? ¿tienen en cuenta su forma de ser? o por el contrario lo único que les importa es educar niños obedientes, que sigan unas normas sin siquiera cuestionárselas.

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Lo siento, pero me niego a que mis hijos sean robotizados. Cada niño es especial y cada niño tiene unas características que lo hacen diferente a los otros. No soy psicóloga, soy publicista y consultora de marcas, me he pasado muchos años aprendiendo a destacar lo que hace diferentes a mis clientes, a ser creativa y me ha costado muchos años aprender que ser yo misma es lo mejor que puedo hacer en esta vida, por mí y por los demás.

¿De qué sirve entonces educar niños que no piensan? Niños que obedecen órdenes sin más, sin entenderlas, etiquetándolos y metiéndoles en el saco de los estereotipos definidos hace miles de años: tú eres el empollón, tú el pegón, tú la presumida, tú la tonta, tú la gorda, tú la fea…, que les lleva a olvidar quién son en realidad desde una edad bien temprana.

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Educo a mis hijos para que sean personas ricas en originalidad, flexibilidad, visión de futuro, iniciativa, confianza, responsables y listas para afrontar los obstáculos que se les van presentando en el cole y en la vida.

Mi hijo pega, sí!, pega siempre, no!. Creo que con 15 niños de 3 años puedes llegar a conocerlos y saber cómo ayudarles en lugar de encasillarles. No quiero que lo hagan solos, para eso también estamos los padres, pero todos debemos poner de nuestra parte.

No sé ¿qué opináis vosotros?

FELIZ VIERNES!!!